Nombre científico

Bryonia dioica  Jacquin

 

Etimología

El nombre genérico Bryonia procede de la raíz griega bryo que significa empujar, germinar o crecer, en alusión a su rapidez de crecimiento.

El epíteto específico dioica alude al hecho de que las flores masculinas y femeninas se encuentran en la misma planta..

    

Descripción

- Encuadre sistemático de la especie:

Reino                      Plantae Haeckel, 1866

División                   Magnoliophyta Cronquist et al., 1966

Clase                      Magnoliopsida Brong., 1843

Orden                      Cucurbitales Dumortier, 1829

Familia                    Cucurbitaceae

Género                    Bryonia Linnaeus, 1753

Especie                   dioica Jacquin, 1774

 

(Balcei nº135 -mayo 2011, p. 74)

 Se trata de una planta herbácea y trepadora que siente predilección por zonas húmedas sean de bosque o matorral, por zonas cercanas a arroyos y ríos, por zonas cultivadas de regadío y por ribazos más bien de umbría que de solana. Pertenece a la familia cucurbitácea, al igual que la calabaza, y es relativamente frecuente en Europa central, Sur de Inglaterra y en toda el área mediterránea, sea europea o africana.

Esta hierba tiene por raíz un tubérculo parecido al nabo o al boniato, de color claro y puede alcanzar tamaños considerables. La raíz es lo único perenne de esta planta y de ella brotan en primavera varios tallos trepadores, delgados y fibrosos que crecen rapidísimamente; los tallos se adhieren a cualquier cosa mediante zarcillos simples con forma de espiral que favorecen su carácter trepador y su avance en altura, hasta 3 m como límite máximo.

Las hojas son alternas, relativamente espaciadas y bastante amplias; casi siempre tienen cinco lóbulos de los que el central es el más grande. Las hojas son verdes, aunque con distinto tono según se trate del haz o del envés; también tienen tacto áspero por la presencia de pequeños pelos en cuya parte inferior se forman diminutos depósitos de calcio.

Florece entre abril y septiembre, tiene flores masculinas y femeninas en la misma planta ya que es dioica; las femeninas son blanquecinas, muy pequeñas y se reúnen en grupos de alrededor de ocho; las masculinas son algo más grandes y se reúnen en racimos más numerosos, de unas diecisiete flores.

Los frutos son esféricos y llegan hasta diez mm de diámetro; son unas bayas verdes que después pasan a rojizas o anaranjadas cuando maduran. Están llenas de un líquido de olor fétido desagradable y contienen entre tres y seis semillas relativamente grandes, de color entre grisáceo y amarillento con motas negras.

Prefiere las zonas húmedas sean de bosque o matorral, áreas cercanas a arroyos y ríos, zonas cultivadas de regadío y ribazos más bien de umbría que de solana.

Es tóxica en su totalidad: la raíz, las hojas, los zarcillos, las flores, los frutos y las semillas; aunque a pesar de su elevada toxicidad en algunas áreas geográficas esta planta es muy apreciada por su valor culinario, como por ejemplo, en Alcorisa. Los brotes tiernos, eliminados los zarcillos o “hilos”, son lo único no venenoso.

La tuca es un purgante muy virulento conocido y utilizado desde la antigüedad. Ya fue citada por Pedanio Dioscórides, médico griego del siglo I, autor de la obra De Materia Medica que fue la referencia básica y fundamental de la farmacología aplicada hasta finales del siglo XV. Su uso como purgante se suprimió por peligroso. También se utilizó para el tratamiento de la lepra en la Edad Media; así como para tratar trastornos cardiacos, malaria; y como cataplasma para ciática, reúma, lumbalgia… Además de como fármaco veterinario.

Por otra parte, también tiene su faceta mágica al igual que la mayoría de las plantas tóxicas y, a modo de ejemplo, parece ser que el emperador romano Augusto César usaba una corona hecha con tucas para protegerse de los rayos durante las tormentas.

La raíz es tremendamente irritante para la piel, incluso vesicante, puede producir desde ulceraciones cutáneas hasta necrosis. El caldo resultante de cocer la raíz es un purgante drástico que produce diarreas muy violentas.

Las bayas rojizas son muy tóxicas, llegando a ser mortales por colapso cardio-respiratorio. Su ingestión produce irritación gastrointestinal, vómitos, diarreas parecidas a las del cólera, hemorragias intestinales y nefritis; aunque la intoxicación por este motivo es remota pues los frutos resultan prácticamente incomestibles por la irritación rápida que producen y por su sabor muy amargo.

El tallo, las hojas y los zarcillos o “hilos” igualmente son tóxicos.

 

 Nota importante

 Bryonia dioica está incluida con el nº 26 en la lista alfabética de plantas de comercio prohibido o restringido por razón de su toxicidad, que afecta a la planta entera

 

Más información en

Atlas de la Flora de Aragón (Instituto Pirenaico de Ecología-CSIC): Ficha de Bryonia dioica.

Wikipedia: Artículo referente a Bryonia dioica.

Introducción a la flora del Parque Cultural del Río Martín de O. Estrada, J. C. Gordillo y M. B. Alquézar; editado en 2009 por PRAMES y la Asociación Cultural Parque Río Martín.

 

Localización

Los ejemplares ilustrados en la cabecera y en texto se fotografiaron en el paraje denominad Torre Montaña, en abril de 2011.

 

Galería de imágenes

 

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EQUIPO DE REDACCIÓN:

Luis Moliner, Oscar Librado, Lorena Martín, María Pilar Herrero, Rafa Catalán, Ángel Hernández, Montserrat Martínez, Carmelo Peralta y Dani Martín